Cubierta vegetal como alternativa al laboreo en el Marco de Jerez.

Hace cosa de un par de meses, entrando en noviembre, me monté en la bici y me di una vuelta que se alargó hasta el Marco de Jerez, entrando por la carretera del Canal del Puerto Santa María. Llegué sólo hasta los pagos de Añina, San Julián, Cantarranas, pasando antes por Balbaína, y volviendo finalmente por la aldea Pago Barranco, junto a las lagunas endorreicas.

La verdad es que el paisaje que se extendía ante mí era desolador, hectáreas de suaves lomas y ondulaciones de tierra desnuda labrada sin ápice de vida. ¿Dónde estaban las viñas? ¿Las habían arrancado todas? sobre cada loma un cortijo, con algunos frutales y cipreses rodeándolo, pero en cuanto a vegetación poco más… parcelas enormes totalmente secas, pero con la tierra meticulosamente arada. Si no hay viñas aquí, ¿Dónde están los cultivos de invierno? penetré más hacia el corazón de Balbaína, hasta que al fin encontré fincas con bonitas viñas, en pleno agostamiento con las hojas aún sin caer.

Continué a San Julián y luego Añina, y el terreno estaba parchedo por enormes fincas en barbecho, y medianas y pequeñas fincas con viñas, cosa que me sorprendió porque no esperaba encontrar estos pagos tan desprovistos de vid, pero sobre todo tan desprovistos de vida.

La sensación es de un gigantesco desierto con dunas. toda la parte del Marco de Jerez que recorrí sufre deforestación, y parece que nada pudiera crecer allí, excepto las viñas implacables que todo lo aguantan. Debo decir que quedé sin ver mucho, ya que el Marco abarca Sanlúcar, Chipiona, Trebujena, Lebrija, Chiclana, Puerto Real, y a la zona noroeste donde está Macharnudo tampoco llegué… ya iré investigando con esperanza.

Pero lo poco que vi en esta primera excursión me hizo pensar en esas tierras labradas vacías y en esos viñedos solitarios, con calles limpias como las empedradas de los pueblos, donde parece que toda la vida hubiera peregrinado a destinos más prósperos, y el Marco hubiera quedado abandonado.

Tradicionalmente el laboreo del suelo en el cultivo de la vid ha sido una práctica muy relevante y arraigada en la comunidad andaluza, es una práctica secular, tan tradicional como la poda o la vendimia.

Se ha llevado a cabo un laboreo intenso eliminando toda clase de hierbas, realizado varias veces al año y sobre todo en zonas vitícolas muy tradicionales como en el marco de Jerez y  Montilla-Moriles. Tras el laboreo el suelo queda desnudo, un soporte en terrones sin vegetación ni microorganismos.

El laboreo consiste en trabajar el terreno en profundidad y/o en superficie proporcionando facilidad para la incorporación de abonos y enmiendas al suelo, permite una buena infiltración del agua y proporciona una buena aireación del terreno labrado. Sin embargo, es una técnica costosa y tiene efectos negativos graves sobre el medio ambiente como puede ser un aumento de la erosión del terreno, degradación de la estructura situada debajo de los horizontes e incluso dificultar el trabajo de la maquinaria en periodos de alta pluviometría.

Se observa que el laboreo está íntimamente ligado a la aplicación de productos fitosanitarios de origen químico y biocidas para mantener en el tiempo la tierra desnuda, sin “competencia” para la vid. Pero tras el boom de los agroquímicos, se está tomando consciencia de que este círculo vicioso está presentando problemas de distinta naturaleza que a largo plazo pueden ser devastadores.

Existen técnicas alternativas al laboreo, siendo una de las más interesantes e innovadoras dentro del Marco de Jerez el uso de la cubierta vegetal como sistema de mantenimiento del suelo.

El empleo de esta técnica es cada vez más común, sobre todo en zonas destinadas a la producción de vinos de calidad ya que un laboreo inadecuado en el viñedo alteraría los factores de producción e incidiría en una alta productividad repercutiendo en la calidad de la cosecha.

Pero… ¿QUÉ ES LA CUBIERTA VEGETAL?

La cubierta vegetal constituye un sistema de mantenimiento del suelo eficaz en los modelos de agricultura sostenible (Ingelmo, 1998), consiste en mantener el suelo del cultivo con diferentes especies vegetales, pudiendo ser cubiertas naturales o implantadas, de manera que implica una menor necesidad de laboreo (menores costes energéticos de maquinaria y mano de obra) así como limitar el uso de herbicidas, fungicidas, insecticidas, con efecto positivo sobre el aumento de la biodiversidad y equilibrio natural del viñedo frente a plagas, además de mejorar la calidad del suelo.

La organización Internacional de la Viña y del Vino (OIV) en su guía sobre vitivinicultura sostenible indica que el mantenimiento del suelo con cubierta vegetal es una alternativa interesante para una “viticultura sostenible”.

La cubierta vegetal además ayuda a controlar el exceso del rendimiento y vigorosidad de la planta, evita la erosión y pérdida del Horizonte A (Maciá, H. 2017).

La cubierta vegetal crea bajo el suelo una malla tridimensional de raíces que agarran la tierra impidiendo su desplazamiento por agentes erosivos como el agua o el viento. La presencia de hierbas y arbustos sobre el suelo hace que la capacidad de absorción de agua de lluvia o riego de éste se multiplique, impiendo la escorrentía en terrenos con inclinación, o encharcamientos en terrenos planos o arcillosos. La erosión en terrenos desnudos con inclinación puede ser bastante rápida si no hay una flora poblando el suelo, que gestione la fuerza e impacto del agua sobre la tierra.

En zonas de alta pluviometría las cubiertas vegetales se han empleado de manera tradicional para llevar a cabo el control del desarrollo vegetativo y el consecuente rendimiento de las vides pero a lo largo de los últimos años su uso se ha extendido también hacia zonas más áridas para equilibrar el vigor que producen ciertos portainjertos y para conseguir controlar la erosión del suelo en cultivos de vid plantados a favor de la pendiente.

TIPOS DE CUBIERTAS VEGETALES

Debido a las diferencias edafoclimáticas de cada parcela de viñedo es necesario la implementación de una cubierta vegetal específica para cada una de ellas, teniendo en cuenta la disponibilidad o no de riego, así como los resultados deseados de la producción.

1. SEGÚN SU ORIGEN:

  • SEMBRADA: Este tipo de cubierta consiste en la siembra de una o varias especies en algunas calles o en la totalidad del viñedo, pudiendo competir con el cultivo por los nutrientes y el agua en función del tiempo que permanezca viable la cubierta. Esta técnica suele ser empleada en suelos en los que se decide implantar por primera vez la cubierta vegetal para disminuir el contenido de herbicidas usados anteriormente.

Dentro del grupo de las cubiertas sembradas encontramos 3 tipos:

  1. La de siembra anual: se siembran cada año, normalmente tras la vendimia. Las especies utilizadas para este tipo de siembra deben estar bien adaptadas al medio además de tener un crecimiento rápido para evitar la colonización de especies invasoras, siendo las más frecuentes Secale cereale (centeno), Hordeum vulgare (cebada), Avena sativa o Medicago trunculata.
  2. De autosiembra: son cubiertas de especies con la capacidad de autosembrarse (dispersión de semillas) por lo tanto no es necesario realizar la siembra anual. Es aconsejable realizar la siembra tan sólo en años secos o por la invasión de flora espontánea. Las más frecuentes son Brachypodium, Vulpia myuros o Bromus catharticus.
  3. De especies perennes: uso de especies perennes que tengan la capacidad de brotar en otoño tras la vendimia. Las especies más comunes que podemos encontrar son: Lolium, Festuca y Poa.

CUBIERTA NATURAL ESPONTÁNEA: Es una alternativa sencilla y de bajo coste. Esta práctica consiste en permitir el crecimiento de la vegetación natural de forma espontánea. Las plantas que se desarrollan de forma natural no siempre son deseables puesto que en ocasiones se imponen las especies perennes, o especies que compiten durante el periodo de actividad vegetativa de la vid e invaden la línea de plantación y comprometen el desarrollo apropiado del cultivo (invasivas). para controlar el crecimiento excesivo se emplean pueden emplear herbicidas ecológicos o covencionales, o se colocan mallas en las líneas de vides y se realizan siegas a las cubiertas.

2. SEGÚN SU OCUPACIÓN EN EL TIEMPO

  •  Temporal: son cubiertas que permanecen activas durante otoño e invierno captando el agua de lluvia, recibiendo hongos e insectos que sin la presencia vegetal irían a parar directos a la vid. Son eliminadas al inicio de la primavera por tratamientos químicos, aunque preferiblemente enterradas mediante laboreo o desbrozadas y trituradas incorporándolas al terreno como materia orgánica.

 

  • Permanente: cubierta vegetal activa durante todo el año. Consiste en permitir el desarrollo de una o varias especies para que compitan con la vid tanto por el agua como por los nutrientes a lo largo del ciclo anual y durante el tiempo que dure la cubierta. La consecuencia del uso de este tipo de cubierta sobre la vendimia, es que repercute sobre el producto final en función del nivel de competencia que haya tenido sobre el cultivo, reduce el ataque de patógenos a la vid, ya que si no hay otras especies vegetales en el cultivo, la vid es el objetivo único de hongos, virus, insectos y otros animales. También es el refugio de la fauna auxiliar deseada en el viñedo, que ayuda a controlar posibles plagas de insectos.

Para ello se emplean especies con buena perennidad, fuerte enraizamiento y que compitan con la flora espontánea, entre las más habituales encontramos Trifolium repens (trébol blanco), Lolium perenne (ray-grass). 

3. SEGÚN LA OCUPACIÓN EN EL TERRENO

  • Parcial o alterna: Consiste en la instalación alterna de la cubierta, dejando a un lado de la línea una calle con cubierta y la otra labrada sin cubierta. Normalmente la línea de cepas se mantiene libre de vegetación.

 

  • Total: consiste en la instalación de la cubierta en todas las calles del viñedo dejando la línea de cepas libre de vegetación. La cubierta total ejerce una máxima competencia con la viña, teniendo a veces que actuar para compensarla, mediante riego, abonado y desbrozados.

MANEJO DE CUBIERTAS

Para obtener unos resultados óptimos de la aplicación de cubiertas vegetales es necesario llevar a cabo un manejo adecuado de ésta.

Las especies elegidas para la cubierta vegetal se siembran en los primeros meses de otoño, coincidiendo con el agostamiento, o se permitirá el crecimiento de la vegetación espontánea que formará la cubierta espontánea, manteniéndola durante la parada vegetativa de la vid.

Según el objetivo de la cubierta vegetal, se lleva a cabo un manejo u otro:

  • Si el objetivo es proteger el suelo frente a la erosión, se controlará la cubierta durante el desborre o el inicio de la brotación.
  • Si el objetivo es controlar la vigorosidad del cultivo, la cubierta vegetal permanecerá durante todo el período de crecimiento de la vid.

Con el fin de obtener varios beneficios simultáneamente, los cultivos empleados en la cobertura del viñedo suelen ser, mayoritariamente, una mezcla de leguminosas y gramíneas.

Las raíces de las gramíneas son fibrosas, penetran y se agregan de manera efectiva al suelo. Su alto ratio C:N está asociado a una tasa de descomposición más baja que en el caso de las leguminosas. Las gramíneas están asociadas a la aportación de biomasa que ayuda a incrementar la materia orgánica del viñedo conforme pasa el tiempo, mantener el suelo apunto y reducir la compactación del suelo (Guerra, B. 2012).

Por otro lado, las leguminosas, como la veza, Medicago y trébol, tienen un ratio menor de C:N, permitiéndoles descomponerse rápidamente después de su incorporación y mejorar las necesidades de N de los microorganismos. La cantidad de N atmosférico fijado por las leguminosas varía en función del tipo sembrado, de la eficacia de la siembra, y de la humedad y temperatura del suelo (Guerra, B. 2012).

La proporción de gramíneas y leguminosas presente en la mezcla se selecciona en función de su adaptabilidad al tipo de suelo y a la topografía. Por ejemplo, para suelos profundos con una adecuada humedad se recomienda incluir más cantidad de gramíneas agresivas, en áreas con suelos poco profundos y con una pluviometría limitada y para viñedos en ladera, es preferible que la mezcla contenga gran cantidad de plantas del género Festuca.

Tipo de cubierta vegetal
Capacidad de autosiembra
Asentamiento frente a especies invasoras
Dosis de siembra (kg/ha)
 
Ciclo vegetativo
 
Altura sin siega (cm)
 
Biomasa generada
 
Nº de siegas
Espontánea
Media   – medio 40 media 1
Trébol Media medio     30 medio      41 media      1
Cebada Baja alto    100 corto      82 alta     2
Veza Baja bajo     90 corto-medio     50 media     1
Veza + Avena baja-media medio     70 medio     85 alta     2
Medicago Media bajo     40 medio     15 baja   0-1
Vulpia Alta alto     15 corto-medio     54 media-alta     1
Festuca Alta medio-alto     40 largo     58 media     1
Bromo muy alta alto     50 medio-largo     65 media-alta    1-2
Ryegrass muy alta alto 40 largo 55 media 1
 Tabla 1. Caracterización agronómica de cubiertas vegetales.

Géneros como Vulpia, Festuca, Bromo y Raygrass muestran una buena actitud frente a la capacidad de autosiembra, lo que conlleva a un importante ahorro económico y energético.

Las especies con una capacidad de autosiembra alta o muy alta presentan un buen desarrollo frente a la invasión de flora espontánea, es decir, una resistencia frente a la invasión de especies espontáneas.

VENTAJAS E INCONVENIENTES SOBRE EL EMPLEO DE CUBIERTAS VEGETALES EN CULTIVOS DE VID.
VENTAJAS  

INCONVENIENTES

A nivel del suelo A nivel de la planta
Protege contra la erosión de manera que limita la escorrentía y mejora la estructura del suelo.  

Controla el rendimiento y el vigor en el cultivo ya que se establece competencia entre la cubierta vegetal y la cepa por el agua y los nutrientes del suelo, sobre todo nitrógeno.

 

Competencia  por el agua.

 

Mejora la erosión del suelo.

Facilita el paso de maquinaria en cualquier época del año.  

Mejora la calidad de la uva en cuanto a sanidad y composición ya que un menor desarrollo vegetativo otorga un mejor microclima a nivel de los racimos que suelen, por tanto, estar más aireados.

 

Competencia por los nutrientes, fundamentalmente  por el nitrógeno.

 

Reduce el apelmazamiento del suelo por el paso de la maquinaria incluso en periodos lluviosos.
 

 

Enriquece el suelo en materia orgánica.

Activa la vida microbiana del suelo.  

Conlleva una mejora del control de plagas.

 

Aumento del riesgo de heladas.

Controla el crecimiento de algunas malas hierbas.
 Tabla 2. Ventajas e inconvenientes de las cubiertas vegetales.
 IMPACTO SOBRE LA COMPOSICIÓN Y ORGANOLEPSIA DEL MOSTO Y DEL VINO.

Se ha observado que la implantación de la cubierta vegetal ha tenido una incidencia significativa sobre la intensidad de color, el índice de polifenoles totales y el nivel de antocianos del vino, lo que en gran medida ha condicionado el color de los vinos. Posiblemente, el aumento de la carga polifenólica se ha podido ver impulsado por la existencia de un tamaño de baya más reducido en los tratamientos de cubierta vegetal, el cual ha proporcionado una relación hollejo/pulpa mayor. Además el microclima más favorable en la zona de racimos que se genera en estos tratamientos de cubierta también ha contribuido a intensificar el color de los vinos.

El grado alcohólico del mosto y el vino se ve incrementado por el efecto de la cubierta vegetal asociándose normalmente este aumento a la disminución de la producción.

Los catadores han demostrado en los planes de cata que existe preferencia general hacia los vinos procedentes de los tratamientos con cubierta vegetal, según diversos estudios.

En general, los efectos de la cubierta vegetal sobre la calidad del mosto pueden surgir a partir de la competencia por el agua y los nutrientes, reduciendo el vigor y aumentando la exposición de la baya a estrés reduciéndose su tamaño y el rendimiento del cultivo. También se reduce la temperatura ambiente y la incidencia de Botrytis gracias a la transpiración de la cubierta vegetal.

El mantenimiento del suelo a través de cubiertas vegetales ha logrado además de un aumento de la carga polifenólica de los vinos, un aumento de la concentración de azúcares y del grado alcohólico. Por otro lado, se ha demostrado que las cubiertas vegetales son proclives hacia una acumulación de potasio en la baya, lo que implica un aumento del pH del vino.

Nos sobran los motivos…

Por tanto, analizando las diversas alternativas de cubiertas vegetales junto con su uso y manejo, podemos decir que sería de mucha utilidad llevar a cabo su uso en el Marco de Jerez como técnica de innovación. Esta técnica se puede emplear para:

  •  Evitar la erosión del suelo, creando una red subterránea tridimensional que agarra la tierra impidiendo su desplazamiento y degeneración por el impacto de la caída del agua y la acción del viento.
  • Aumentar la capacidad de absorción de agua del suelo y por tanto mayor acumulación de agua en temporada de lluvias, evitando escorrentías que desperdician el agua en zonas con terrenos en pendiente y encharcamientos en zonas bajas y planas. El suelo desnudo por sí mismo tiene muy poca capacidad de absorción de agua.
  •  Alternativa a la técnica del aserpiado y al laboreo en general, reduciendo costes de maquinaria y mano de obra.
  • Reducir la vigorosidad de la planta en suelos muy fértiles y portainjertos vigorosos, aumentando la concentración fenólica en los racimos.
  • Crear un refugio de fauna auxiliar beneficiosa para la viña, reduciendo el uso de plaguicidas.
  • Devolver la vida microorgánica a los suelos inertes, fruto de años de tratamientos con biocidas químicos, haciéndolos sostenibles en el tiempo.
  • Distribuir la posibilidad de ataque de patógenos como hongos, virus y bacterias que de otro modo incidirían directamente sobre el viñedo.
  • Crear un reclamo para la fauna (insectos, ácaros, microfauna, herbívoros…) Desviando su atención de la viña, que de otro modo sería el único objetivo al que atacar.
  • Utilizar la propia cubierta segada para incorporarla como abono verde, materia orgánica que enriquezca al suelo.
  • Facilitar el tránsito de maquinaria por las calles ya que se evitan los barrizales y charcos propios del suelo desnudo arado.
  • Reducir la aplicación de químicos fitosanitarios ya que habrán menos plagas y patógenos en general.
  • Introducir rebaños de ovinos, caprinos o bóvidos para alimentarlos y controlar el crecimiento excesivo de la propia cubierta.
  • Recuperar la biodiversidad de fauna, flora y fungis, que dan equilibrio al medio ambiente y lo hace sostenible, aportando riqueza natural.
  • Reducir la contaminación de pozos, arroyos y embalses por vertir menos afluentes químicos.
  • En el caso de plantar arboledas integradas en el viñedo, pantallas vegetales y macizos de arbustos, atraer las lluvias que escasean en zonas muy deforestadas como es el Marco de Jerez.
  • Reducir la temperatura media anual, ya que la presencia de vegetación en tantas hectáreas crearía un microclima más fresco que bajaría algunos grados o décimas, además la radiación solar no incidiría directamente sobre el suelo, calentándolo y reflejando la luz, sino que sería absorbida por la vegetación presente.
  • Cultivar los vegetales resultantes de la cubierta para su aprovechamiento, comercializarlos, pueden ser una fuente económica complementaria al viñedo.
  • Apostar por un Marco de Jerez con un valor paisajístico de mayor calidad, integrando varias especies de árboles, arbustos y cubiertas junto con los viñedos, creando un entorno verde que puede influir incluso en el enoturismo.

Por otro lado, un mal manejo de la cubierta vegetal implicaría unos resultados que no son los esperados, con una posible competencia entre la vid y la cubierta vegetal reduciendo la calidad de la producción. Se puede decir que mientras que no existan factores edafológicos e hídricos limitantes que sean capaces de limitar de forma negativa el desarrollo de la vid y siempre y cuando tanto el tipo de cubierta como la gestión de la misma sean los adecuados, la cubierta vegetal es un sistema aconsejable para mantener el suelo en buenas condiciones para el cultivo.

Para terminar, un estudio de la Universidad de La Rioja demostró que el uso de cubiertas vegetales logra el equilibrio entre el rendimiento y desarrollo de la vid, mejorando el microclima a nivel del racimo y la carga polifenólica (Ibáñez, S., 2011).

Galería de imágenes.

c1

Cubierta total de calles

c2

Cubierta de césped inglés (Raygrass), en Jerez mejor con grama fina (Cynodon Dactylon)

c3

Cubierta vegetal con lavanda en Francia

c4

Valor paisajístico asegurado y microclima optimizado

c5

Viñedo en flor

Captura de pantalla 2018-01-13 a las 21.19.05

Alimento para el pastoreo

BIBLIOGRAFÍA

Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen Jerez-Xéres-Sherry-Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda y Vinagre de Jerez & Consejería de Agricultura y Pesca. Junta de Andalucía. 2005. El gran libro de los vinos de Jerez. Junta de Andalucía. Conserjería de Agricultura y Pesca. Cádiz.

Guerra, B., & Steenwerth, K. 2012. Influence of floor management technique on grapevine growth, disease pressure, and juice and wine composition: a review. American Journal of Enology and Viticulture.

Guía OIV para una agricultura sostenible, CST 1-2004

Ibáñez, S., Pérez, J. L., Peregrina, F., & García-Escudero, E. 2011. Utilización de Cubiertas Vegetales en Viñedos de la DO Ca. Rioja (España). Bulletin de l’OIV-Organisation Internationale de la Vigne et du Vin, 84(965), 347.

Ingelmo F. 1998. Uso de cubiertas vegetales herbáceas en cultivos de cítricos para el uso sostenible del suelo. Revista Valenciana D’Estudis Autonòmics, nº 25: 377-389.

Marenghi, M., Crespan, G. 2003. Inerbimento: curare le esigenze di vite e prato. Vignevini, 6: 49-51.

Pascual, S. I. (2013). Gestión del suelo en viñedo mediante cubiertas vegetales. Incidencia sobre el control del rendimiento y del vigor. Aspectos ecofisiológicos, nutricionales, microclimáticos y de calidad del mosto y del vino. Tesis Doctoral. Facultad de ciencias Estudios Agroalimentarios e Informática, Universidad de La Rioja.

José Valmisa Oviedo

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2 comentarios

  1. José Antonio · junio 1, 2018

    me parece una buena propuesta pero que hago con los cujumbrillos o meñoncillos que tengo en el campo?

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    • jose valmisa · junio 2, 2018

      Hola Jose Antonio, los cujumbrillos o pepinos del diablo son una de las hierbas más invasoras del viñedo jerezano, son muy difíciles de erradicar y vuelven a aparecer al año siguiente. En este enlace:
      http://www.juntadeandalucia.es/export/drupaljda/1337166339Caracterxsticas_y_Control_del_Pepinillo_del_Diablo__BAJA.pdf
      Tienes control con herbicidas químicos. Entre los que he visto yo elegiría Fluroxipir por su rápida degradación residual en el suelo y alta efectividad selectiva sobre el cujumbrillo, y evitaría usar Glifosato.
      La cubierta vegetal que elegimos puede tener especies seleccionadas beneficiosas como la veza (Vicia sativa), la alfalfa (Medicago sativa), la mostaza (Sinapsis alba) y debemos eliminar aquellas especies invasoras que debilitan a las cepas. Cultivando unas y destruyendo cada año al cujumbrillo irá disminuyendo el número de individuos por hectárea. El uso de químicos puede irse reduciendo a medida que vemos resultados. Es importante aplicarlo en primavera antes de la floración del pepino del diablo. Una labor que despedace al cujumbrillo cuando es adulto es contraproducente, por la capacidad de dispersión de sus semillas, que acaban esparcidas y enterradas sin control. La labor debe hacerse en primavera (marzo-abril) cuando los individuos están en desarrollo y son pequeños.

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