Buena noticia para los Sherries

Pincha aquí Noticia Diario de Jerez.

En el enlace de arriba podemos leer que se da a conocer la solicitud del CR de Jerez-Manzanilla de Sanlúcar  presentada a Bruselas para englobar al menos los vinos finos y manzanillas elaborados sin encabezar (sin adición de alcohol vínico) y que lleguen mínimo a 15% vol. como vinos generosos amparados por la denominación de origen.

Estos vinos serían excepciones, generosos especiales, y sobre todo bienvenidos, ya que significan una vuelta a la antigua forma de elaborar los finos y manzanillas en el Marco de Jerez, que según estudios hasta más de la mitad del siglo XX era así como se trabajaban en las bodegas, cosa que sigue ocurriendo en la DO Montilla-Moriles.

En Jerez, para llegar de forma natural a 15% vol. la vendimia debe asolearse, por lo que el volumen de mosto ya será menor, y la calidad sanitaria más difícil de sostener. A cambio tendremos vinos más exclusivos y cuidados, como el fino Barajuela de Bodegas Luís Pérez, en donde llevan varios años investigando la elaboración de un fino de crianza biológica estático de añada, algo muy frecuente en el siglo XIX, donde prima la singularidad del terruño y el bajo rendimiento de la cepa entrada en años por encima del velo de flor, dando como resultado una interesante reinterpretación de los finos clásicos y agorados de botas perdidas…

Esta vuelta a los clásicos en el Marco es pura novedad, espero que se vaya extiendo a más bodegas, revalorizando los generosos, y que la semilla del Manifiesto 119  crezca fuerte.

 

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Variedades Autóctonas I: Uva Romé

En esta nueva serie de entradas conoceremos algo más sobre las misteriosas y casi extintas variedades autóctonas de uvas de viníferas de nuestro país.

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Romé variedad tinta.

En el “Ensayo sobre las variedades de la vid común que vegetan en Andalucía” de Simón Rojas Clemente, del año 1807 se puede leer:

“Sarmientos postrados broncos; hojas medianas palmeadas, uvas medianas redondeadas negras algo blandas en madurez de un dulce astringente, hollejo algo grueso. …Sarmientos  con bastantes nietos cortos y ningún rebusco, hojas con muchos pelos sueltos… con el cabillo verde-rojizo, racimos pocos, con el pezón bastante largo y muy correoso… En Motril lo cultivan para dar color a los mostos.”

Su nombre completo es Rome Bretoniera, proviene del agrónomo francés La Bretonnerie, que fue de los primeros en estudiar y escribir sobre esta variedad.

La romé es propia de Andalucía, autóctona de la zona de Málaga, en concreto de los pronunciados barrancos y desniveles de suelos pizarrosos tan frecuentes en la Axarquía.

Tras la filoxera se redujo su cultivo en Andalucía, siendo en las últimas décadas cuando se ha vuelto a replantar, rescatándola casi de la extinción, y siendo los vinos resultantes buscados y revalorizados. La nueva línea de revalorización y protección de variedades endémicas y locales ha impulsado el retorno y descubrimiento de una uva de la que poco se sabíamos.

Actualmente está autorizada para la comunidad autónoma de Andalucía por la Orden APA/1819/2007, por la que se actualiza el anexo V, clasificación de las variedades de vid, del Real Decreto 1472/2000, de 4 de agosto, que regula el potencial de producción vitícola.

Es cultivada sobre todo en Málaga bajo la DO Sierras de Málaga  y en la zona de Alhama de Granada, bajo la IGP Vinos de la Tierra Laderas del Genil.

Los racimos actualmente son medianos y poco compactos, con pequeñas uvas redondas de color granate poco intenso. Remarco actualmente porque volviendo al estudio de 1807 parece que esta variedad tenía una intensidad colorante mayor que la que encontramos hoy, de hecho los vinos de romé suelen ser muy apropiados para rosados por la baja coloración que cede el hollejo, también suelen hacerse coupages con Tintilla de Rota para aumentar el color del vino.

Los vinos suelen tener buena graduación alcohólica propia de las maduraciones en climas cálidos, y suelen ir acompañados de baja acidez. Notas vegetales, flores azules y frutas rojas en nariz, en boca tienen un sabor peculiar de gran expresión.

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Romé en el Rancho de la Merced, IFAPA de Jerez de la Frontera

Romé variedad blanca.

 

Esta variedad también permitida en Andalucía para vinificar es casi anecdótica, por el  minúsculo porcentaje de superficie de viñedo que se cultiva actualmente en estas tierras. La baya es grande y alargada, de producción media y sensible a oidio.

A continuación…Vinos de uva Romé.

Bodegas Finca La Melonera.

  • Embajador Galvez
  • Yo Solo

Bodegas Sedella.

  • Sedella 2013

Bodegas Bentomiz.

  • Ariyanas Romé Rosado

1HLC. Donde habita la raiz.

La raíz de la vid habita bajo el suelo, en la tierra, en el terruño.

Es el factor que otorga al vino la cualidad de ser diferente, al dotarlo de unas características específicas e identificables, por el hecho de cultivarse la vid y elaborarse el vino, en un espacio concreto y determinado.

El término terruño lleva implícita en su acepción una fuerte vinculación al suelo, al terreno, que eclipsa todo lo demás, cuando no es más que una parte del todo, tal vez un todo holístico, donde cada parte forma un todo independiente por sí sola. Quizás, por este parecido entre sus nombres, muchos prefieran el término ‘terroir’.

Es lo que hace que una petit verdot cultivada en Borgoña no tenga nada que ver con una cultivada al mismo tiempo en Andalucía.

La conjunción de varios factores de influencia:

  • El mencionado terreno en su definición más completa, composición, orografía, grado de inclinación, orientación, etc.
  • El clima, de forma particular el microclima, va profundamente vinculado a través de la pluviometría, los cambios de temperatura entre el día y la noche, las heladas de primavera, la humedad, las horas de insolación, la niebla, los vientos, la evapotranspiración…
  • La variedad adaptada a ese terruño, en algunos casos remontándose esta peculiar simbiosis a varios siglos.
  • Y por supuesto la labor cultural humana, no sólo porque elegirá en que terruño plantar su viñedo, además elegirá la variedad, el portainjerto, el marco de plantación, el sistema de conducción, la densidad de plantas, la utilización de químicos, etc. Hasta las bodegas presentan unas características arquitectónicas de clara influencia en el resultado del vino final y quien dude, que vea como marcan el perfil de los vinos jerezanos, como ecosistemas específicos donde se desarrollan ciertas levaduras autóctonas.

    Componentes

    Todo suelo tiene una base de material original geológico, roca madre, junto a una serie de materiales y de elementos químicos. Entre los primeros encontramos el granito, los esquistos, etc. y entre los segundos estaríamos refiriéndonos al potasio, al hierro, etc.

    Con el paso inexorable del Tiempo y tras una serie de procesos físicos, químicos y también biológicos, se da un lento proceso de descomposición. Este transcurso también varía de unas zonas a otras, pues los organismos que influyen en el mismo también son distintos. Por ejemplo, la microflora compuesta por hongos, algas e incluso bacterias, y la fauna formada por insectos, ácaros, gusanos, etc. desempeñan una labor fundamental en la aireación y mullido del terreno, una ayuda inestimable, en este caso, para la vid.

     

     

    A la vid no le va el humus…

    La descomposición antes referida, junto a la necromasa, da como resultado una materia orgánica de origen animal o/y vegetal, compuesta principalmente por calcio, fósforo, nitrógeno y potasio. Aunque de gran utilidad en otros cultivos, la vid gusta de ir a contracorriente, eligiendo los suelos más rocosos, escarpados y pobre para dar lo mejor de sí. Es, por tanto, preferible que el contenido de esta materia sea escaso para una buena calidad de la uva.

  • Tipos de suelos

    Se pueden clasificar en función de su proporción de arenas, gravas y limos:

    • Arenosos. Textura suelta, de escasa retención de agua y, por tanto, de nutrientes
    • Arcillosos. Lo contrario a los anteriores, dan mucha producción.
    • Francos. Se situarían entre los dos anteriores. Compuestos mayoritariamente por arena y limos y con una pequeña cantidad de arcilla.
    • Gravas. Básicamente de origen aluvial y formado por cantos rodados y guijarros.
    • Limosos. Compuestos principalmente de limos y arcillas

      Elementos minerales:

      • Fósforo: Básico para la calidad final de las uvas, pues favorece el desarrollo de las raíces, así como la floración y el cuajado
      • Magnesio: Forma parte de la clorofila y, por tanto, fundamental en el proceso de fotosíntesis
      • Nitrógeno: Directamente implicado en el crecimiento de la planta.
      • Oligoelementos: Los principales son el calcio, el hierro, el manganeso, el sodio y el azufre, trabajan en los procesos metabólicos de la vid. Pero hay muchos más como por ejemplo: cobalto, cobre, flúor, molibdeno, níquel, selenio, silicio, vanadio, yodo, zinc, potasio, cloro y magnesio.
      • Potasio: Favorece la síntesis de azúcares, básico en la maduración de las uvas.

      Otros factores de influencia

      • La textura. Clasifica el tipo de suelo, como hemos visto con anterioridad, según su porcentaje de arenas, limos, etc. Es importante en el desarrollo de las raíces al determinar la disponibilidad de agua a la que tendrá acceso la vid, así como también en el acceso a los nutrientes y en la aireación del terreno.
      • La profundidad. De ella dependerá la cantidad de tierra a la que puedan llegar las raíces en su expansión y, de esta forma, ampliar sus opciones de obtener agua y nutrientes. Como norma, las uvas de mejor calidad provienen de suelos poco profundos y poco fértiles, pero como en toda regla, aquí también tiene cabida su excepción. En suelos de secano, con una situación de sequía afectando a la parte superior de la raíz, de disponer de suelos profundos, le permitirán a la planta superar sus carencias hídricas y nutricionales buscando sus sustento a mayor profundidad.
      • La salinidad. Considerado en su exceso como un factor limitante en el desarrollo de la vid, debido a la desecación que sufriría la vid al no poder absorber el agua disponible.
      • El color. Influye en la iluminación por reflexión. Por ejemplo, un terreno claro refleja la luz y calor de mejor manera que un suelo oscuro, y lograr así una mejor maduración de la uva, al hacer más significativas las diferencias de temperatura entre el día y la noche. Aquí también puede haber una excepción, o mejor dicho, un riesgo, y es el de potenciar el peligro de las heladas primaverales.

        Denominación de suelos por su componente principal y pistas sobre en qué región vitivinícola econtrarlos:

        •  Aluvial – (Mendoza)
        • Arcilloso / Kimmeridge – (Chablis)
        • Arenisca – (Stellenbosch, Barolo)
        • Basalto / Roca volcánica – (Palatinado)
        • Caillou – (Châteauneuf)
        • Calcáreo / Caliza – (Borgoña, Jerez, Champagne) / Toba calcárea – (Touraine, Toscana) / Creta / Marga / Galestro (Toscana)
        • Cuarzo / Cuarcito
        • Pizarra / esquisto metamórfico / esquisto bituminoso / licorella – (Mosela, Priorato, Bierzo)
        • Roca primaria – (Nahe, Wachau)
        • Granito – (Beaujolais, Gredos)
        • Tiza – (Champagne)
        • Limo
        • Loess – Alemania
        • Grava – Burdeos
        • Pórfido
        • Riolita
        • Filita

        En resumen, si tuviera que citar las características de un suelo capaz de elaborar vinos de calidad, diría que debería de reunir la mayoría de las siguientes propiedades posibles: suelo rocoso, mejor en pendiente para mejorar el drenaje, así como la insolación, de poca profundidad y escasa fertilidad; por ejemplo de tipo arenoso, es decir suelto y casi nula retención de agua, o de tipo franco, componerse de carbonato cálcico, ya sea en forma de creta, caliza, o marga, más oligoelementos.

        “El ‘terroir’ es el diálogo de la planta, la tierra y la naturaleza con el hombre. Es el que genera la diversidad de los vinos y les da su razón de ser. Es el diálogo del viticultor con el medio natural que le rodea. En una sociedad que tiende a la uniformización el terruño es una brisa de aire fresco que debemos reivindicar. El objetivo mayor es obtener el vino que mejor refleje su espíritu. Cada vez se elaboran vinos más parecidos, la extensión de las técnicas vitícolas y enológicas y el recurso de plantar variedades internacionales aumenta el riesgo de estandarizar la producción de vino en el mundo”

        Cita de Juancho Asenjo.